Soy el personaje de una novela que saldrá a la venta en septiembre. Hasta entonces viviré un rato aquí.

lunes, 11 de agosto de 2008

PVP:12,90 € 4% IVA inc.

De repente me ha parecido que esto del blog es una tontería. Bueno, seguramente no lo es pero yo aquí he hecho bastantes tonterías, a vueltas y vueltas con las palabras y dibujos sin acabar nunca nada, y con unas cuantas ya es bastante. Comencé a hacerlo para probar, para ver qué era y cómo se vivía aquí, qué satisfacciones o beneficios podía darme a mí, que en principio no necesitaba nada, como aprendiz de escritora a la que acababan de anunciarle que iba publicar, a darse a conocer. Para esto me ha servido el blog: en este tiempo he aprendido que lo de la publicación no era broma, no era un espejismo, sino que iba totalmente en serio. No he tenido más remedio que creerlo, y de paso tener que comprobar como ciertas otras cosas que en mis teorías esculpidas en soledad ya sospechaba, como que esto de escribir en serio es un trabajo bastante duro y que no se nutre en absoluto del glamour ni de la banalidad que muchas veces parece que lo acompañan para suavizar las cosas. Lo importante no es que el camino sea suave, ni siquiera que sea arduo, ni que esté decorado de almendros en flor u olivos de la sabiduría, lo importante ni siquiera es el camino de las palabras con sus discursos que siempre quieren decir otras cosas. Ahora me parece que lo importante es el silencio y es la vida pero no la pública sino la propia, no la del mercado sino la que como moneda de cambio cada día puede emplear la que le plazca: un botón, un trozo de plato roto, las gotas de agua que escaparon de la ducha y descienden en picado por el espejo, la fuente de la ensalada que va de mano en mano a la hora de comer, las llamadas que con las miradas se hacen los que se dicen y no se dicen cosas no sólo por decir o por el blablablá, sino porque se quieren y se necesitan…
No he explorado ni mucho menos las posibilidades de este medio, pero de momento creo que tengo bastante. Es como si me hubiera llegado la hora del pudor y esto de estar expuesta y encima exprimiendo palabras ya no me atrajera. Quizá he crecido; ya no me siento cómoda ni siquiera con la etiqueta que yo misma me puse de aprendiz de escritora. Como repiten hasta la saciedad algunas canciones de verano, ya no soy ésa. Es algo que debo pensar; pero últimamente se me ocurre que Nadila ya no se pertenece a sí misma. Basta mirar el producto resultante acabado: Ahora ya no soy una caja sin más, sino una caja con precio. Desde que la aprendiz de escritora ha publicado ha pasado a pertenecer al mercado, se ha fundido en él, es una gota de ese mar con mareas, corrientes, tesoros, islas, yates, medusas, pulpos, piratas y demás. Nadila es el mercado precisamente porque es un personaje que aun sin pretenderlo fue concebido para él. Me pregunto si se puede concebir algo que diga algo un poco serio al margen de ese mercado; otra cuestión que debo pensar. Y sobre todo debo recordar que al otro lado, más allá de Nadila, de sus peripecias en la novela y de las gracias de este blog, hay vida, vida no refinada como el producto elaborado tras una larga cadena, bifurcación accidental de otras cadenas de producción, por la que debe ir aumentando un abstracto beneficio; sino vida en su estado puro, en bruto, vida privada, íntima, secreta y muy sucia si se quiere, pero una vida que con mucha honra y más amor que nada a diario se defiende en su claro del bosque. Vuelvo a mi tribu indígena con sus ritos, usos, costumbres y demás; por muy pequeña que sea, me digo, conviene ser preservada. Me voy con mi alegría y mi parte de responsabilidad de cuanto he hecho.

lunes, 4 de agosto de 2008

marcapáginas

miércoles, 23 de julio de 2008

News!

La novela está publicada. A la venta el 19 de septiembre.
A estas alturas Soy una caja ya está dentro de cajas, dentro de naves almacenadoras de Random House Mondadori en Barcelona. Luego viajará en camiones por carreteras gracias a los currantes del volante, llegará a otros almacenes de diferentes puntos de la península y no sé si a Canarias también, ni cómo, con el mozo hasta el gorro de cajas dando órdenes a los transportistas de furgonetas subcontratados, con sus rutas fijas a no ser que haya atasco, pasando por el máximo número de librerías que haya tenido la gentileza de pedir Soy una caja cuando les fue presentado por el correspondiente comercial. Y entonces habrá llegado septiembre, entorno al 19, y algún buen librero me pondrá en su escaparate, mis cuatro amigos pedirán el libro y lo recomendarán a sus cuatro amigos y yo me sentiré halagada pero intentaré seguir pisando tierra firme y recordando que con un simple guantazo de viento todo puede irse por los aires pero que aun así a menudo lo importante se reduce a seguir creyendo en hacer las cosas bien, sin antes haber perdido el frágil norte del porqué hacerlas y por qué, además, bien, y todo eso al menos a mí siempre me cuesta mucho.
¿Qué se siente? Alguien me ha dicho que la novela Soy una caja ya está fuera, ya no eres tú. Es cierto. Lo ajeno es la novela que he protagonizado, ese teatro, esa ficción, ese soplo de polvo mágico que tan pronto cobra la forma de castillo de naipes como de profunda e instantánea emoción sincera que como por casualidad llega a conectar, o no, con el lector. Es lo ya hecho, lo realizado, lo que me he currado porque lo he vivido, y voilà, poco más. Pero yo sola no hubiera podido estar ahí todo el rato, bien peinadita, bien histérica, bien triste cuando tocaba y bien ingenua cuando tocaba, escribiendo y recortando y rompiendo y brincando entre las letras… todo eso no hubiera sido posible sin las personas que siempre me han apoyado, sobre cuyos hombros he llorado y en cuyas espaldas he querido imprimir mis puños de boxeadora que sólo les hacía cosquillas.
Sin el editor con su mirada panorámica capaz de detectar esa molécula literaria que justo faltaba para seguir adelante con la construcción intuitiva de la literatura, sin sus lectores y lectoras algunos de los cuales ejercen de críticos, de profesores de letras, o simplemente de resistentes, sin la editorial que además de pagar a precio de oro bestsellers debería pagar también a precio verdadero ese buen criterio, sin los correctores, diseñadores, directores de producción que cuando creen en lo que hacen se ganan su sueldo y algo más y, de nuevo, sin los comerciales ni transportistas, algunos de los cuales conocí cuando trabajé al otro lado del mostrador de la venta de libros, sin todo ese engranaje no hay libro ni novela ni frase ni letra que, además de estar publicada, tenga al menos la elaborada posibilidad de llegar adonde parecía que quería llegar. Muchas gracias.
Ahora es el turno de los libreros y de los lectores.

Aquí estoy con algunos hermanos de colección.

domingo, 20 de julio de 2008

El salto

Preparados, listos… o calentando motores.
Aquí estoy, en este dibujo… A punto de dar el salto del anonimato íntimo al anonimato público, al mercado que nunca me conocerá más que por el nombre de Nadila, casi una marca con sus dibujos con letras tambaleantes. Pierdo mucho por venderme; no alcanzo a saberlo. Pero seguramente ya salté mucho antes de ser consciente de que saltaba, fiel a la premisa de que en mi caso primero es el hecho y luego el dicho. Así sin pensar es como uno se mete en líos.

En cuanto Soy una caja salga a la venta acércate a tu librería de confianza (en caso de no tener confianza ni librería, estaría bien que intentaras tener al menos una de las dos) y cómpralo. Si te faltan los casi trece euros, puedes ahorrar un poco: durante un día no gastes en tabaco ni refrescos ni en camisetas ni nada, ni aunque te tienten con ofertas; puedes saltarte incluso el menú del día, ayunas un poco y al día siguiente ya te llenarás. Una vez tengas el libro en tu poder no es necesario que lo leas, ni que lo abras si quiera. Pero, por favor, recomiéndalo y da voces para que otros lo compren y hablen de él aunque sólo sea por fuera, por esa portada en la que estoy yo, Nadila… Lleváme a casa… y si no llévate cualquier otro libro, pero asegurándote antes de que no esté vacío. Créeme, no hay nada malo en ello. Nuestra relación sólo puede ser el comienzo de algo bueno…

jueves, 17 de julio de 2008

Complacencia / Antídotos

El otro día alguien leyó Soy una caja y me dijo que le había gustado.
¿Qué hacer con el exceso de complacencia resultante del buen elogio que me entra por el oído y dentro estalla, se reproduce en millones de letras tan complacientes que van a la suya y aunque me esfuerce por disciplinarlas casi ni me dejan dar las gracias, me ciegan y me hacen ver las estrellas?

Posibles antídotos para sobredosis de complacencia:
1- Escribir 1000 veces Hay tiempo para la emoción. Hay tiempo para la tranquilidad. (Máxima regalo de mi editor.)
2- Leer el papel arrugado del bolsillo trasero derecho del vaquero: Ahí están las lecturas serias y no tan serias que me esperan, y menos mal.
3- Recordar que la tierra tiene una superficie de 510.065.284,702 km2, de los cuales yo con mis pies del 37 y mis prisas a 1000 apenas he recorrido… (ya lo calcularé).
4- Por no hablar de las dimensiones del universo, con sus agujeros negros y sus grecas galácticas…
5- El fondo de todas las historias buenas es un fondo inhóspito y de lo más deprimente, como la vida misma. No debo olvidar su no-sentido que aún sigue dándome pánico.
6-
7- Soy una caja puede gustar o no gustar, pero no es más que literatura.

viernes, 11 de julio de 2008

miércoles, 9 de julio de 2008

Mns desde alta mar

Navego por otros blogs, que son mundos conformadores del mundo que a su vez forma parte de otro mundo y de otro… y me gusta perderme. Un día, cuando tenga más sentido de la orientación, más destreza para quedarme con las referencias y menos timidez o cobardía, podré lanzarme a dar más datos y decir dónde he estado… por dónde leo, de dónde me nutro, dónde me escondo, con quién hablo calladamente, cuáles son esas direcciones que por ahora shshshshsh… Sigo en alta mar y justo ahora me persigue un calamar (con su tinta que como la mía le sirve para ir escribiendo sobre su propia búsqueda).

lunes, 30 de junio de 2008

Aperos del escritor


Peine. Se recomienda que el aprendiz lo pase hasta el hartazgo, hasta perder la paciencia si es preciso y arrojar fuera de sí el texto.


Tinta. No importa el color, sino la composición. 100% pure letter es lo mejor.


Trozos de papel. Técnica aplicada por grandes manos de la literatura, como las de Clarice Lispector sin ir más lejos. En Soy una caja, Nadila recupera esta técnica caída en el olvido porque la cree indispensable en su carrera-búsqueda de algo bello a toda costa.


Y, por supuesto, la LENGUA MATERNA, la verdadera protagonista, la estrella de la literatura, sea cual sea, sean cuantas sean, lo importante es que al menos se hayan amado de verdad aunque sólo sea por un segundo, que se hayan aprehendido. Sin ellas nada sería lo mismo: ni las palabras de Clarice Lispector ni las que se oyen por la calle ni lo hasta aquí anotado.

domingo, 29 de junio de 2008

Más sobre dibujar (observaciones no ilustradas)

¿Verdad que se nota a la legua que no sé dibujar?
Escribir y dibujar podrían parecerse en tanto que son disimulos de todo lo que no se sabe. Cuanto más se sabe, más conciencia se tiene de lo que se ignora. Pero puede dar la impresión de que hay menos teatrillo, menos simulacro y más carne en el asador.
En el dibujo lo que no se sabe puede crear un resultado gracioso. A menudo basta un trazo para pasar de lo mal dibujado a lo mal dibujado a propósito, a lo bien jugado sobre la rauda marcha del trazo sobre el papel, a lo bastante bien resuelto. En cambio, por escrito hay que tener más cuidado. Lo que no se sabe podría estropearlo todo, obligarnos a regalar el papel a la Trash y dedicarnos a estudiar el resto de la vida.

viernes, 27 de junio de 2008

martes, 24 de junio de 2008

Dibujo porque no sé dibujar

El dibujo es la asignatura pendiente de los aprendices de escritores. Por eso yo practico, para superar algún día, aunque sea al borde de la tumba, esta asignatura. La más difícil del mundo.

sábado, 21 de junio de 2008

Dónde estuviste de noche



m contra s, erre contra qu y té, k a por w, p, a, m, b, a otra vez... leer y escribir son los dos bandos de una misma guerra. Soldados rasos son las letras, sin cascos, a pelo. En la lucha armada a cuerpo abierto sólo si hay suerte se ve el fogonazo del silencio; una especie de granada inofensiva pero de tan largo alcance que salpica a quien justo lo observa con su lupa intransferible, a menudo un autor o alguien que, muy a su pesar, está demasiado ligado al conflictivo mundo de las letras como para salir indemne.
En el dibujo acabo de recibir el impacto de una granada, y eso que me creía bien atrincherada, llevo letras pegadas hasta las bragas, y encima creo que esta vez tampoco se ha ganado ninguna batalla...

lunes, 16 de junio de 2008

Encaje (de bolillos)

Con ayuda de la autora (amiga del alma; sin la cual no habría novela) he escrito Soy una caja. Después, cada una se fue por su lado. Entonces se me ocurrió abrir este blog… ahora me doy cuenta de que, además de caja, también soy encajadora. Intento explicarlo: Dame un punto de párrafo y levantaré un mundo (de letras, aunque no formen filas en plan militar).

martes, 10 de junio de 2008

¡Me creí demasiado en serio la literatura!


Esto es lo que veo al salir de mi libro-casa. Hay otras cajas; grata evidencia que siento junto a mi soledad. A lo mejor acabamos conociéndonos. Pero ahora voy por la calle; bebo este refresco sin marca que me cobre por nombrarla. Necesitaba tomar el aire después de tanta estructura alfabética. Me he vestido con el traje de la capacidad de sorprenderme. Hay vida más allá del semáforo de letras, que siempre cede el paso al silencio. Hay coches que consumen gasolina procedente de un oro negro que es finito y origen de muchos males; hay personas que emplean su energía en llevarla de aquí para allá quizá para transformarla en algo mejor; y fachadas, a miles, que todo lo van viendo pasar. Pero esto no es nada, ni siquiera la mota de polvo en el ojo del mundo. Hay mucho más… ¿cómo escribirlo?

jueves, 5 de junio de 2008

miércoles, 4 de junio de 2008

Nadila Lispector

En un capítulo de la novela el espíritu de la Lispector se introduce en el cuerpo de Nadila... intentan crear algo juntas (unidas, mejor dicho)... qué fragmentario... duermen unidas... padecen insomnio siendo una... fuman... y luego pasa lo que pasa... fumaça fiumi humo fogo fuego luego ay que me quemo... A continuación una toma fotográfica de esta simbiosis literaria:

viernes, 30 de mayo de 2008

Pasos de un baile literario

¿Cómo puede escribirse, publicarse y promocionarse (a pequeña escala) un libro hoy en día?
Hablo de mi experiencia como protagonista de novela.
Lo expongo a continuación, por pasos, porque me encanta caminar, casi tanto como bailar.

Paso 1: el corazón de un mortal, también llamado autor, debe comunicarse con su cabeza, y generar cierto desorden, un trasvase de recuerdos por ejemplo, otra inquietud cualquiera… si es inconcreta mejor porque su búsqueda implicará un esfuerzo mayor… algo que ese mortal siga advirtiendo durante días, a modo de molestia más o menos llevadera, tanto en su corazón como en su cabeza.
Paso 2: también llamado Del salto del autor con bolígrafo a la hoja, o Del manuscrito o De los garabatos.
Paso 3: y de la hoja, cómo no, a la pantalla del ordenador.
Paso 4: del ordenador a la impresora.
Paso 5: en mi caso, la autora siguió retocándome un buen rato. Ahora peinándome por aquí, ahora adecentándome por allá…
Paso 6: Me metieron en una carpeta y un señor editor, experto en lectura, me examinó con su lupa. ¡Qué vergüenza! Pero yo quietecita en el papel.
Paso 7: Supe que la cosa no iba del todo mal cuando el señor editor pasó las primeras cinco páginas. Eso me dio ánimos para seguir adelante con mi actuación.
Paso 8: Llamada del editor a la autora y firma oral del contrato de publicación.
Paso 9: También llamado Paso del tiempo, que es la espera de la fecha de publicación.
Paso 10: Más Paso del tiempo, pero conviene aclarar: no detenidos, sino en movimiento. Me cansé de esperar en la carpeta azul, encima de la mesa del editor, que volvió a leerme porque su trabajo también es releer (y así nos hicimos amigos), me cansé de esperar en la copia del ordenador, todo el rato ahí metida en la carpeta amarillo-Microsoft… tenía que hacer algo.
Entonces, una noche, hice acopio de todas mis fuerzas y lo vi claro: que el libro vaya por donde quiera, que Nadila piensa escapar de las líneas horizontales del libro, incluso de los márgenes, piensa escapar de la carpeta del ordenador para darse unos escarceos por otros programas y para navegar con la red con cien cañones por banda, viento en popa, a toda vela… Nadila quiere explotar por donde pueda eso que se llama las fronteras del libro como objeto que contiene una novela para leer y releer… Es como si quisiera alargar esa novela, seguir dándole vida, promocionarla entre los conocidos, por eso ha creado este blog, ahora se da cuenta, ahora que ya lleva un rato en este lugar…
Y me detengo aquí porque no sé más. Ahí van estos bocetos:



viernes, 23 de mayo de 2008

Nadila en ayunas

Nadila está en ayunas, qué se le va a hacer. Ayunas de palabras. Quiere decir que apenas siente la necesidad de aportar nada, y eso que se lo piensa...

viernes, 9 de mayo de 2008

Siempre me gustó ordenar


Con este bolígrafo con frase de Clarice incluida por fin podrás poner en orden todas tus ideas sobre el papel, la pared, el suelo, los muebles de tu casa o la del vecino. Tacto suave. Tinta fluida. Madera de balsa y acero inoxidable. Sin estuche (x una papelera sostenible). Y lo mejor es el precio: sólo 5,00 €.

sábado, 3 de mayo de 2008

¡Portada!, o la novela ya tiene vestido hecho a medida.



No es un traje de gala, más bien de batalla cotidiana. En según qué ocasiones, incluso puede servir de camuflaje.
Será un libro con camisa, aunque prefiero decir camiseta (nada de botones, cuellos o puños que frotar y planchar).
100% algodón de un color sufrido para los amantes de la literatura que salpica.
Y sólo unos 13,00 €. Tachán...

martes, 29 de abril de 2008

Bucle del pensamiento

Se escribe de lo que no existe, que no necesariamente está en un pasado remoto o de lo más local. Se escribe de lo que se ha perdido y que a lo mejor nunca se ha tenido. Se escribe de lo que se anhela, añora, desea… Y así, podría llegar a cansar. ¿Y todo para qué? ¿Para decir que se puede escribir sobre cualquier cosa? Pues no lo sé. Todo depende. Vayamos por partes.
Escribir aquí, en un blog, es una cosa: hacer un post. Escribir una novela, otra muy distinta. ¿En una novela se puede meter cualquier cosa? Aunque a veces parezca un cajón de sastre, la novela debería tener de antemano mucho trabajo de selección de material, de documentación, de trabajo de fondo de la estructura del pensamiento que la va a levantar, a fundar… Ah, puede que esto es lo que pretendía decir desde el principio: se escribe partiendo de una especie de nada, de silencio, de vacío, a lo que podemos llamar página en blanco o cursor en stand by. En esos lugares hay espacio suficiente para volcar las palabras que, destinadas a un post, a una novela o a una misiva de amor, siempre deberían decir algo interesante.

miércoles, 23 de abril de 2008

23 de abril libros y rosas 1.000

Algún día tendré que contar en cuántos puestos de libros+rosas he trabajado bajo cielos variables con claros y lluvias y en horarios tan largos como exigía la demanda, casi de sol a sol, y a qué velocidad he visto reducirse torres de bestsellers (que llamábamos listines) y con cuántas dudas (vitales) algunos jóvenes como yo estudiaban detenidamente en qué libro invertir su dinero y sus esperanzas de comprender un poco más. Fueron días barceloneses de libros espinosos (por lo mucho que me costaba entender su sentido) y rosas sin espinas.
Pero en lo que va de día del libro me ha llegada procedente de distintos medios esta especie de eslogan: NO LEAS, ESCRIBE; ya contaré mi faceta de vendedora en otro momento. Al eslogan le digo que dé una vuelta más, ya que por algo leer y escribir son verbos hermanados en la invisibilidad de la creación. Lo mejor es hacer ambas cosas, leer y escribir, cada una en su momento y medida.
En un rato, por ejemplo, voy a escribir sobre leer. Es un alegato por la lectura creativa, por definirlo de algún modo. Comencé a hacerlo el otro día pero ya lo llevaba pensando...



Reivindico un modo free de leer que considero acorde a la forma quebrada del pensamiento (al menos el mío). Muchos frentes se abren al mismo tiempo cuando nuestra mirada abarca el libro, su contenido, el horizonte que hay más allá. Cada frente sigue su curso o se interrumpe según manden las condiciones de lectura. Seamos honestos y leamos sólo lo que necesitemos, pero leamos bien y no leamos lo que se dice por ahí que hay que leer (y aún menos comprar). Leamos aunque sólo sea las contraportadas de tres o cuatro libros al día, o los títulos que unas cuantas cabezas estrujadas crearon para la ocasión. Leamos aunque sólo sea los mensajes de las camisetas que vemos pasar por la calle, pero leamos. Leamos bien, que también significa pensar.

domingo, 20 de abril de 2008

Fragmento encontrado en Río

(cuatro meses después de haber entregado la obra al editor)
… Llegué a Río de Janeiro de la mano invisible que salía de la obra casi maestra de una escritora de origen ucraniano y vida carioca. Su nombre era Clarice Lispector y sonaba a autora de novela negra, pero si algo negro había en sus escritos que no fuera la tinta empleada en su impresión, era alguna que otra asistenta, algún que otro personaje con la piel tostada por el sol o por imposición de la raza. Clarice y sus escritos tenían la piel muy blanca y tendían a la búsqueda de la forma pura, por llamar de algún modo al silencio. Clarice sólo quería callar y leer en lo callado, pero algo le impulsaba a seguir escribiendo a pesar de todo. Vivió en Río de Janeiro pero ahora mismo recuerdo mucho más la ciudad de Recife, así que hacia el norte de Brasil me dirijo…

Nadila vs palabra escrita

(Tercer round de segundo combate de boxeo)

En el infinito deseo de aclararme, qué es lo que consigo.
Menos que una frase, porque sigo pensando en cómo ser una escritura clara, y cada palabra que digo, de tanto aclarado, pierde la cohesión entre sus letras y acaba deshilachada.
Así no se puede escribir, me digo. Renuncio.
Mi escritura me define, me digo, para ver si lo de antes no ha sido cierto y me pongo las pilas.
Lo que hoy he escrito ha salido así porque llevo sin comer más de veinticuatro horas, ni siquiera medio aguacate, me digo para ser más precisa.
Pero como estoy sorda no me oigo. Anorexia y silencio se dan la mano.
Será que esto es lo que quiero: una invisibilidad poco elaborada.

lunes, 14 de abril de 2008

Velocidad de lectura

No importa la longitud ni el peso de sus ideas, frases o páginas. Cuando un libro es bueno uno se pasa la vida leyéndolo. Cuando es malo, en cambio, lo lee enseguida.

domingo, 13 de abril de 2008

Bolígrafo-cohete (con precio)


PVP: 1,80€

lunes, 7 de abril de 2008

Hache dos o

Hoy ha llovido mucho. He pasado el día tumbada en la cama, navegando en el portátil. Últimamente leo mucho y creo que voy mejorando en comprensión. Escribo poco; también voy mejorando en contención. Pero diría que pienso sólo a medias. Como aprendiz de escritora me veo poco comprometida. Hay una mitad que no acabo de mostrar: es como un músculo que debo ejercitar para que no se atrofie. También a Clarice Lispector la veían poco comprometida, aunque ella se sentía lo contrario. La crítica decía que su única novela social era La hora de la estrella, pero a mí me parece que todas lo eran. Lo que ocurre es que la autora no se molestaba en que se viera con claridad suficiente: había que descender hasta los fondos marinos de sus aguas revueltas para encontrar esos tesoros y devolverlos al pueblo al que pertenecían. Y yo, probable escritora del siglo XXI, ¿cómo lo haré? ¿Sabré vivir en mi tiempo y decir lo que se debe decir, o callaré en aras de la comodidad, el entretenimiento y los fabricantes de sofás que son conquistadores de pueblos de manos baratas? Seguiré pensando en cómo mostrar la parte social que a todos nos conforma, incluso a los más tímidos, para quienes pronunciarse en la plaza pública puede suponer una tortura... a ver qué hará Nadila. Mientras, cuelgo un vídeo que pretende recordar los antiguos rituales de llamada a la lluvia, para que no nos falte el agua y para que oigamos:

miércoles, 2 de abril de 2008

En la cantera

viernes, 28 de marzo de 2008

Oráculo barato de viernes noche

Traigo otros saberes, o mejor dicho otra forma de contarlos (pero, faltaría más, creyendo con todas mis fuerzas que son unos saberes totalmente nuevos, nunca jamás vistos y aún menos transmitidos). La literatura se repite tanto, pero tanto… que en ese resonar de campana sobre campana se olvida de lo principal: hay que airear la casa, traer cosas nuevas después de haber tirado lo viejo, claro, y qué más… hay que… mmm… hay que… ¡No! No se trata de ninguna obligación, sino todo lo contrario. De la necesidad de fluir como el agua, en estos terrenos nuevos, y tan secos por cierto, que encontramos al caminar como siempre. Be water my friend, alguien dijo y otro utilizó en publicidad, para coches, para que vayamos de aquí para allá... Pues yo camino.

(Ahora pongo delante de ti la palma de mi mano, como pidiéndote. Algo. Deja la voluntad, aunque sea en céntimos o en impaciencia o en un único suspiro, de vergüenza ajena o peor aún. Thnx; por eso soy un oráculo barato.)

Maqueta del libro

Para comenzar a escribir la biografía de Clarice Lispector, Nadila se dirigió a la biblioteca. Buscó:
-todo lo que había de lo escrito por la brasileña.
-todo lo que había de lo escrito por otros sobre la brasileña.
-algunos ensayos sobre cómo escribir ficción comenzando por los de E.M. Forster.
Entonces fue leyendo con el paso de los días, que como siempre traían sus acontecimientos, algunos de los cuales Nadila iba consignando en un papel, en forma de nota necrológica: eran las muertes de seres próximos a ella y a su entorno. Esas noticias indeseables que tarde o temprano llegaban a sus oídos, sus manos trataban de reflejarlas fielmente sobre papel. La suma total de fallecimientos que llegó a consignar en el plazo de nueve meses ascendió a doce. En todas esas vidas pensó mientras leía a Clarice, a los que hablaban de ella y de su obra, a los que elucubraban sobre la ficción escrita... mientras trataba de sintetizarlo todo de alguna forma. Pero, ¿qué forma darle? Llegó a pensar que a lo mejor se había pasado: había ya recogido tanto fondo que nunca encontraría ninguna forma capaz de cargar con todo ello sin desbordarse, y llegaba a desesperar.
Se encontró pensando: Los arquitectos, los ingenieros, los diseñadores... ellos hacen prototipos de sus ideas, maquetas, reproducciones artesanales a pequeña escala de esas ideas... para ver si funcionan o no...
Sin perder de vista los doce fallecimientos que estaban en su derecho de ser recordados por su nombre propio, Nadila dejó los libros en el mostrador de la biblioteca y se marchó para ponerse manos a la obra.
He aquí la primera maqueta del libro:

sábado, 22 de marzo de 2008

errores

Más cuerda que nunca, y por ello más enloquecida, a veces Nadila tenía necesidad de llamar a las cosas por su nombre. Pero la tarea no le resultaba fácil. ¿Qué era un armario, una mesa, una silla, una pared, el dolor escueto pero contundente que sentía cada vez que abría el armario? ¿Tenía algo que ver con la hoja escrita que en él había colgada desde tiempo inmemorial (véase la ilustración adjunta) en la que se afirmaba que ella era un error, que erraba, que era una errante, que si un tal Melmoth el errabundo y no sé qué de aventuras solitarias... condenas del alma y otros cantares?

Página en blanco

Llevaba días sin practicar la escritura, ni el dibujo, ni el canto, ni la natación ni el patinaje ni la cocción del arroz blanco en su punto. Se había mantenido lejos de todas sus aficiones solitarias con el fin de forzarse a vivir en sociedad: conocer a alguien, por ejemplo, y escuchar toda su vida de pe a pa. Pero aunque lo intentó (se metió en bares y pidió que le contaran eso, vidas auténticas y no relatos de tres al cuarto), nada pudo paliar los efectos del síndrome de abstintencia. Mientras un camionero con hija de trece años y mujer de cuarenta enterradas hacía una semana le contaba sus penas, Nadila sólo veía páginas en blanco pasar. Era como si ante sus ojos una gran goma de borrar (y capaz de borrarlo todo) hubiera acabado con todas las letras impresas, y ahora ella tuviera que coger el bolígrafo y ponerse manos a la obra. Pero, ¿cómo llenar de toda esa verdad que estaba escuchando la cantidad de páginas blancas que había por el mundo? Cerró los ojos y sin pensarlo se zambulló en la primera que encontró.

Página en blanco (breve ejercicio de natación escrita)

zambullirse en ella


nada


de nadar


(pequeña certeza de Nadila:
de la nada, nada sale)


crawl, mariposa, braza, espalda, doscientos metros de cada y vuelta a empezar

miércoles, 19 de marzo de 2008

Soy una ene


pero al revés