Soy el personaje de una novela que saldrá a la venta en septiembre. Hasta entonces viviré un rato aquí.

domingo, 11 de marzo de 2007

Cocodrilo

(Una muy superficial reflexión sobre el mal)

Llueve en el Amazonas. Ésta es una historia breve que comienza lejos, si tenemos en cuenta dónde nos encontramos, en Madrid capital. Mientras llueve en el Amazonas un cocodrilo abre un ojo, despierta de su larga siesta, escondido en la orilla. Gotas de agua que han atravesado hojas tallos semillas ramas terminan junto al ojo del cocodrilo, llenan un hueco que está próximo a su largo hocico y luego siguen bajando. Una mano escribe todo esto, se pregunta para qué lo hace. Por un lado dispone del tiempo. Con mucho tesón ha logrado abrirse un hueco en el espesor salvaje de las tareas diarias. Por otro lado el cocodrilo es su animal favorito en este momento, y ha deseado inmortalizarlo junto a una serie de penas ni demasiado grandes ni demasiado pequeñas, llevaderas a estas alturas de la vida (2007). Es una mano que ahora escribe mochila. La mochila es una bolsa con asas que esta mañana, como todas las mañanas, ha preparado para comenzar el día. Siempre va con la mochila a todas partes, al mercado, al gimnasio, al pediatra, aunque nadie se dé cuenta. En esa mochila lo lleva todo, incluso el cocodrilo, la lluvia del Amazonas, esas penas tan numerosas como llevaderas. Son humanas. Aunque algunas puedan tener un origen de aspecto monstruoso, son todas humanas. Lo que ocurre es que hay seres humanos que a pesar de su condición humana están más próximos al mal y llevan a cabo atrocidades como quien redondea albóndigas o ablanda la prieta carne del pavo por Navidad. Y ya hemos llegado a Madrid, a esta casa donde concluye la historia breve de orígenes lejanos sobre el cocodrilo con lágrimas de lluvia y de la mano que vive de no hacer nada, que a veces se pone a escribir sin saber por qué, atraída por la obtención de un éxito íntimo de escasa duración (apenas diez SEGUNDOS), de un imperceptible crecimiento interior. (Todo esto es un susurro.)

2 comentarios:

Leo dijo...

Sobrecogedor, Nadila.
Desde hoy seguiré regularmente tu blog, invocaré al cocodrilo, abandonaré las albóndigas, atenderé a los susurros.
Sigue adelante en tu blog. Y también hacia atrás y en todas las demás direcciones del espacio-tiempo.

Ellen´L dijo...

Nadila impresionante. Estoy enganchada a tu cocodrilo ,a tu mochila, a tu aguacate, a tu adolescencia...todo esto me lleva a mis recuerdos. Gracias.