Soy el personaje de una novela que saldrá a la venta en septiembre. Hasta entonces viviré un rato aquí.

viernes, 22 de febrero de 2008

La librería más pequeña del mundo

Siempre soñé con montar una librería. Estaría en el centro de la ciudad, en una calle de mucho tráfico peatonal y pocos ruidos de motores. Se llamaría La librería más pequeña del mundo, y en ella los clientes podrían leer todo lo que quisieran, desde libros hasta ideas porque, quieras que no, estarían pululando por el aire. Yo, al seleccionar los ejemplares que ofrecer a mis clientes, las habría dejado campar a sus anchas.
Hace años hice un estudio intensivo de mercado para hacer realidad mi proyecto: trabajé en dos librerías de barrio detrás del mostrador que también servía de almacén, y creo que no saqué mala nota. Aprendí que vender libros, en poco más de treinta metros cuadrados, no es el negocio del siglo. Pero ahora no me interesa hacer el negocio del siglo, sino uno más acorde con el nombre de mi librería. Me basta con un negocio pequeño y tan intrascendente en apariencia como el que se establece entre unos ojos que leen y lo leído. A menudo el beneficio que se obtiene supera en creces las expectativas; aunque no hay que ser ingenuos y creer que aquí no se dan casos de eso que se llama quiebra o banca rota.
En este blog por fin realizo el sueño de inaugurar mi librería. Ahora está vacía pero ya la iré llenando de libros. Aunque es La librería más pequeña del mundo, de momento se me hace muy grande. Bienvenidos.

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