Soy el personaje de una novela que saldrá a la venta en septiembre. Hasta entonces viviré un rato aquí.

lunes, 7 de abril de 2008

Hache dos o

Hoy ha llovido mucho. He pasado el día tumbada en la cama, navegando en el portátil. Últimamente leo mucho y creo que voy mejorando en comprensión. Escribo poco; también voy mejorando en contención. Pero diría que pienso sólo a medias. Como aprendiz de escritora me veo poco comprometida. Hay una mitad que no acabo de mostrar: es como un músculo que debo ejercitar para que no se atrofie. También a Clarice Lispector la veían poco comprometida, aunque ella se sentía lo contrario. La crítica decía que su única novela social era La hora de la estrella, pero a mí me parece que todas lo eran. Lo que ocurre es que la autora no se molestaba en que se viera con claridad suficiente: había que descender hasta los fondos marinos de sus aguas revueltas para encontrar esos tesoros y devolverlos al pueblo al que pertenecían. Y yo, probable escritora del siglo XXI, ¿cómo lo haré? ¿Sabré vivir en mi tiempo y decir lo que se debe decir, o callaré en aras de la comodidad, el entretenimiento y los fabricantes de sofás que son conquistadores de pueblos de manos baratas? Seguiré pensando en cómo mostrar la parte social que a todos nos conforma, incluso a los más tímidos, para quienes pronunciarse en la plaza pública puede suponer una tortura... a ver qué hará Nadila. Mientras, cuelgo un vídeo que pretende recordar los antiguos rituales de llamada a la lluvia, para que no nos falte el agua y para que oigamos:

No hay comentarios: