Soy el personaje de una novela que saldrá a la venta en septiembre. Hasta entonces viviré un rato aquí.

jueves, 17 de julio de 2008

Complacencia / Antídotos

El otro día alguien leyó Soy una caja y me dijo que le había gustado.
¿Qué hacer con el exceso de complacencia resultante del buen elogio que me entra por el oído y dentro estalla, se reproduce en millones de letras tan complacientes que van a la suya y aunque me esfuerce por disciplinarlas casi ni me dejan dar las gracias, me ciegan y me hacen ver las estrellas?

Posibles antídotos para sobredosis de complacencia:
1- Escribir 1000 veces Hay tiempo para la emoción. Hay tiempo para la tranquilidad. (Máxima regalo de mi editor.)
2- Leer el papel arrugado del bolsillo trasero derecho del vaquero: Ahí están las lecturas serias y no tan serias que me esperan, y menos mal.
3- Recordar que la tierra tiene una superficie de 510.065.284,702 km2, de los cuales yo con mis pies del 37 y mis prisas a 1000 apenas he recorrido… (ya lo calcularé).
4- Por no hablar de las dimensiones del universo, con sus agujeros negros y sus grecas galácticas…
5- El fondo de todas las historias buenas es un fondo inhóspito y de lo más deprimente, como la vida misma. No debo olvidar su no-sentido que aún sigue dándome pánico.
6-
7- Soy una caja puede gustar o no gustar, pero no es más que literatura.

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