Soy el personaje de una novela que saldrá a la venta en septiembre. Hasta entonces viviré un rato aquí.

domingo, 20 de julio de 2008

El salto

Preparados, listos… o calentando motores.
Aquí estoy, en este dibujo… A punto de dar el salto del anonimato íntimo al anonimato público, al mercado que nunca me conocerá más que por el nombre de Nadila, casi una marca con sus dibujos con letras tambaleantes. Pierdo mucho por venderme; no alcanzo a saberlo. Pero seguramente ya salté mucho antes de ser consciente de que saltaba, fiel a la premisa de que en mi caso primero es el hecho y luego el dicho. Así sin pensar es como uno se mete en líos.

En cuanto Soy una caja salga a la venta acércate a tu librería de confianza (en caso de no tener confianza ni librería, estaría bien que intentaras tener al menos una de las dos) y cómpralo. Si te faltan los casi trece euros, puedes ahorrar un poco: durante un día no gastes en tabaco ni refrescos ni en camisetas ni nada, ni aunque te tienten con ofertas; puedes saltarte incluso el menú del día, ayunas un poco y al día siguiente ya te llenarás. Una vez tengas el libro en tu poder no es necesario que lo leas, ni que lo abras si quiera. Pero, por favor, recomiéndalo y da voces para que otros lo compren y hablen de él aunque sólo sea por fuera, por esa portada en la que estoy yo, Nadila… Lleváme a casa… y si no llévate cualquier otro libro, pero asegurándote antes de que no esté vacío. Créeme, no hay nada malo en ello. Nuestra relación sólo puede ser el comienzo de algo bueno…